La lluvia fue la protagonista del gran premio de Japón donde Hamilton ganó y Bianchi tuvo que ser trasladado al hospital tras un grave accidente. Alonso con problemas eléctricos abandonó en la tercera vuelta.
Con la amenaza del ya famoso tifón Phanfone sobre Japón se iba a correr el Gran Premio de este país, a partir de las 8 am, hora española. Desde la primera vuelta la lluvia inundaba el circuito de Suzuka pero la FIA veía apto correr el Gran Premio y así se hizo. Con el coche de seguridad delante de la larga fila de los monoplazas, en la vuelta tres aparecía la primera bandera roja por lo que se suspendía momentáneamente la carrera. La dirección indicó que en 25 minutos se reanudaba. Con este nuevo comienzo se producía el fatídico momento para Alonso y su Ferrari ya que se quedó parado en medio de pista. Los demás corredores ya sin Fernando siguieron rodando con el Safety car.
La lluvia no cesaba pero en la vuelta diez se retiró el coche de seguridad y la carrera comenzó de verdad. Rosberg y Hamilton iban a mantener su peculiar lucha pero el mensaje del equipo era claro: no debía de haber ningún toque. Con la visibilidad nula, las posiciones no variaban y a la cabeza de carrera Rosberg se mantenía firme. La entrada a los boxes en la vuelta doce condicionó la posición de muchos pilotos. La mayoría optó por neumáticos intermedios y con ello se mantendría la pelea entre pilotos de la misma escudería. Mercedes en las primeras posiciones, Williams en las siguientes y más atrás los Red Bulls. Entre ellos se coló el más listo de la clase, Jenson Button, primer piloto en entrar y que se posicionó en tercera posición tras salir del pit-lane. Los Red Bull se quitaron pronto del medio a Bottas y Massa pero los Mercedes parecian inalcanzables. Pese a esto, tanto Vettel como Ricciardo eran los más rápidos de la pista.
Desde luego hoy no era el día de Ferrari. Raikkönen con problemas en su parada, se quedó muy atrás, y con tráfico apenas pudo recuperar posiciones ni siquiera puntuar a final de carrera. La verdadera lucha continuaba en cabeza de carrera donde Hamilton, tras muchos intentos, logró adelantar a su compañero de equipo y colocarse en primera posición de carrera a falta de treinta y cinco vueltas para el final. Todos los pilotos habían parado, y con neumáticos intermedios parecía que no se llegaría a final de carrera, la lluvia amenazaba de nuevo.
Sutil a falta de diez vueltas también tuvo que abandonar la carrera por un accidente en el que el piloto de Sauber tuvo que ser atendido por el coche médico. Pero lo peor vendría después. En las posiciones delanteras, Rosberg tenía problemas en el coche. Veía como Hamilton se alejaba y los coches de atrás le recortaban tiempo. Con el coche de seguridad fuera por el incidente de Sutil los coches se juntaban todos de nuevo y se esperaba un final de carrera apoteósico donde cualquiera de los pilotos que habían rodado en primeras posiciones eran firmes candidatos a ganar la carrera.
Eso era lo que todos esperan, pero no fue así. La dirección de carrera decidía pararla de nuevo en la vuelta cuarenta y siete con Sutil, Bianchi y Hülkemberg fuera, y la lluvia azotando la pista. La carrera terminó así: Hamilton en primera posición, tras él Rosberg y tercero Vettel.
Pero lo importante no estaba en el pódium, ya que fuera de él nadie daba crédito a lo que estaba pasando. Bianchi tenía que ser trasladado rapidamente al hospital en estado inconsciente. Ante la falta de información sobre el estado del piloto de Marussia lo deportivo estaba de más. Los pilotos ganadores se acordaban del joven corredor en una ceremonia marcada por este accidente. Al parecer, las primeras informaciones indican que el coche de Bianchi chocó con la grúa que trasladaba el monoplaza de Sutil.
Foto: Getty Images
El golpe fue brutal, hasta tal punto que el coche del piloto de Marussia se partió. El helicóptero no pudo despegar por las condiciones de carrera y Jules tuvo que ser trasladado en ambulancia al hospital más cercano.


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